Las islas colonizadas por decenas de chimpancés de laboratorio abandonados por un centro de investigaciones de Nueva York

 

Estos primates fueron infectados intencionalmente con el virus de la hepatitis y otros patógenos a fin de desarrollar vacunas.

En 2005, el director de Viral II, Alfred Prince, anunció el fin de todos los experimentos y aseguró que la organización estaba haciendo arreglos para "cuidar de por vida" a los chimpancés.

Debido a que se trataba de animales con algún tipo de patógenos, fueron llevados a seis islas ubicadas en estuarios de ríos de la zona donde estaba Viral II.

Allí, por US$20.000 al mes recibirían agua y comida, así como todo lo necesario para tener un "retiro" feliz.

Pero en marzo de 2015 esta organización canceló toda ayuda, dejando a unos 85 chimpancés vagando y valiéndose por sí mismos.

Escapar es imposible, pues estos primates no son buenos nadadores, por lo que se cree que muchos han muerto por falta de agua y comida.

Tecnicismo legal

Si bien el gobierno de Liberia es dueño de los animales, esto es solo un tecnicismo legal, pues el manejo diario de los chimpancés y los experimentos eran responsabilidad de NYBC.

Aunque es un tecnicismo que permitió al banco de sangre distanciarse del problema.

En un comunicado emitido el año pasado, el centro anunció que había sostenido "discusiones improductivas" con el gobierno de Liberia y aclaró que "nunca habían tenido obligación alguna de cuidar a los chimpancés".

También explicó que "ya no era sostenible desviar millones de dólares de nuestra misión de salvar vidas".

Esto hizo saltar chispas a activistas por los derechos de los animales.

"El centro de sangre abandonó los chimpancés en Liberia en el peor momento posible, cuando el país (del oeste africano) está en medio de la crisis de Ébola", escribió recientemente la organización estadounidense The Humane Society.

"Vale la pena mencionar que en la décadas anteriores el centro hizo millones en vacunas y otros tratamientos que en parte se desarrollaron utilizando chimpancés".

Al rescate

Sin embargo, esta no es una discusión sobre la naturaleza ética de utilizar animales para pruebas médicas; después de todo, nadie podría argumentar que estos primates no merecen agua y comida.

Como primatólogo, estoy interesado en cómo se puede cuidar a un grupo de animales de laboratorio, criados en un ambiente semi silvestre y portadores de enfermedades que presentan un riesgo tanto para otros animales como para humanos.

Para resolver este dilema, la especialista de grandes primates Jenny Desmond y su esposo y veterinario de animales silvestres, Jim Desmond, viajaron a finales del año pasado al país africano con financiación de The Humane Society para coordinar los esfuerzos por cuidar a estos chimpancés.

Lideraron un pequeño pero dedicado equipo de personas que ahora se ocupa de los primates.

Recientemente hablé con los Desmond y me dijeron que de los chimpancés que actualmente están en las islas, 11 habían nacido después de 2006 debido a la falta de controles de natalidad.

Un problema cuando se trata de santuarios, pues sin control de natalidad la población puede ser inmanejable.

Jenny también estima que "30 de los adultos chimpancés que fueron llevados en 2005 habían muerto".

Y reintroducir estos chimpancés a la vida silvestre no es una posibilidad, pues podrían infectar primates silvestres.

"Ni siquiera sabemos qué chimpancés fueron inoculados con cuál enfermedad", señala Jenny.

Locales y expertos

Con una expectativa de vida de unos 60 años, ahora es de vital importancia ofrecer el mejor cuidado a estos animales.

Actualmente hay 63 chimpancés en seis islas, divididos en grupos de nueve y 13.

Afortunadamente, cuando Jenny y Jim llegaron a Liberia, descubrieron que muchos de los ex empleados de NYBC, que durante décadas trabajaron con estos animales, todavía vivían en la zona.

Pero la falta de infraestructura tanto en las islas como en tierra firme ha hecho casi imposible poder implementar tratamientos y hacer monitoreo.

Los chimpancés corren libremente por las islas y no hay edificaciones para separarlos y hacer exámenes rutinarios de salud.

Pero a pesar de las complicaciones, Jim Desmond es optimista.

"Nuestros dos objetivos primordiales cuando llegamos era mejorar la dieta de los chimpancés e implementar un control de natalidad", escribió recientemente en el blog del grupo de activistas por los animales.

"Revisamos la dieta que tenían y agregamos variedad y flexibilidad para que sea más nutritiva y permitiendo una obtención de alimentos más eficaz".

Según los especialistas, la salud general de los chimpancés ha mejorado considerablemente y están controlando la tasa de natalidad con pastillas de progesterona que le dan a diario.

Una cuestión de responsabilidad

La etóloga y renombrada conservacionista de chimpancés Jane Goodall cree que NYBC es responsable por el bienestar de estos primates por el resto de sus vidas.

"Ellos sabían muy bien que los chimpancés tienen largas vidas", me dijo.

"En esta situación es irrelevante que los chimpancés hayan sido útiles o no a la ciencia, y el abandono a su suerte es imperdonable".

Goodall reconoce la importancia de las organizaciones de banco de sangre, "pero NYBC no ha cumplido aquí y debe enmendar".

NYBC no estuvo disponible para emitir algún comentario sobre este tema.

El manejo de cuidado de animales en cautiverio es con frecuencia muy complejo. Pero cuando los animales se utilizan para la experimentación, definitivamente hay una obligación implícita de la comunidad de investigadores de cuidarlos cuando ya no tienen un valor científico.

*Ben Garrod está afiliado al instituto Jane Goodall Institute del Reino Unido. Esta historia la publicó originalmente en el sitio periodístico de rigurosidad académica The Conversation

 

Fuente: BBC

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